Catecumenado de Adultos. Curso 2022-2023

CATECUMENADO DE ADULTOS

Siempre estás a tiempo de ser tierra fértil

¿Por qué el Catecumenado?

Porque vemos que cada vez hay menos personas que hayan completado la Iniciación Cristiana: 

    – Unos ya no se bautizan.

    – Otros se bautizan, pero no reciben la Comunión.

    – Muchos se han bautizado, han recibido la Comunión, pero no están confirmados.

Y porque no podemos cerrar los ojos,y mantener costumbres sin más, cuando:

    – La transmisión de la fe es un gran reto para la Iglesia en nuestra sociedad.  y la           familia no siempre es garantía de la transmisión de la fe.

¿Para quién es el Catecumenado?

Para las personas NO BAUTIZADAS mayores de 18 años: La duración es de 2 cursos. Cada curso comenzará en octubre y terminará en mayo.

Para las personas QUE NECESITAN COMPLETAR LA INICIACiÓN CRISTIANA y mayores de 18 años que, habiendo recibido el Bautismo y tal vez la primera confesión y Comunión, no han recibido el sacramento de la Confirmación:

La duración será de octubre a mayo del año siguiente.

¿Dónde es la celebración?

En la Catedral:  El rito de entrada y la recepción de los Sacramentos, presididos por el Sr.  Arzobispo.

En la Vicaría a concretar:  Todos los demás ritos se podrán realizar a nivel de vicaría o de arciprestazgo con la presencia del Sr. Arzobispo, o de quien él delegue.

¿Dónde se puede formar un grupo del Catecumenado?

En el arciprestazgo. De ser necesario, por demanda de catecúmenos, en cualquier unidad pastoral, parroquia o grupo, coordinados por el sacerdote responsable del arciprestazgo.

Se requiere un mínimo de cinco personas. De no ser así, se deberían unir a otra Unidad Pastoral o al grupo arciprestal.

¿Quién puede acompañar el proceso catecumenal?

    – El responsable nombrado a nivel arciprestal.

    – Cualquier sacerdote, diácono o catequista en quién delegue el responsable                 arciprestal.

Todos deben recibir la formación común que se ofrece desde la Diócesis.

¿Qué necesitan el sacerdote, el diácono y el catequista para poder acompañar el proceso?

– Asumir el plan catecumenal de la Diócesis. Asistir a las jornadas de formación que se impartirán a nivel diocesano.

¿Quiénes son los responsables del Catecumenado?

A nivel diocesano:

    – En la coordinación: D. Artemio Grande, diácono permanente.

    – En la formación y contenidos: Rvdo. D. Fernando Llenín Iglesias.

A nivel arciprestal:

    – El arcipreste. El sacerdote o diácono encargado del Catecumenado.

¿Quién puede inscribirse en el Catecumenado?

Quien sea mayor de 18 años o los cumpla en el año de la inscripción y no haya recibido ninguno o alguno de los sacramentos de Iniciación Cristiana.

Si me interesa, ¿qué puedo hacer?

Preguntar en tu parroquia y luego inscribirte.

¿Qué debe hacer el párroco?

Ponerse en contacto con el sacerdote responsable arciprestal del Catecumenado. o bien, ponerse en contacto con el responsable diocesano, D. ArtemioMóvil: 68643 53 94

Correo electrónico: catecumenadoasturias@gmail.com

-A Jesús por María – Peregrinación a la Santina de Covadonga

Si estamos unidos a María, estaremos más unidos a Jesús.

Todos estamos necesitados de la presencia de una madre. Incluso los hombres más rudos y las personas más independientes. Las manos y la cercanía de una madre dan seguridad y confianza, como sucede con los bebés que están en manos ajenas, apenas vuelven a los brazos de su madre y se tranquilizan. La madre es donación sin límites. En ella todo es darse soportando en silencio la falta de correspondencia en el amor. La madre es pastora, siempre presente y cercana. Busca el bien de sus hijos, cueste lo que cueste.

El amor de una madre es la respuesta al amor sin límites. Las madres son transparencia del amor de Dios, de su ternura y su bondad.

Tengamos especialmente presente a María, Madre de Jesús y Madre nuestra, con el deseo de compartir de una manera sencilla nuestro amor a María Madre de todos.

NOVENA A NUESTRA SEÑORA DE LA LUZ – AGOSTO 2022

NOVENA A NUESTRA SEÑORA DE LA LUZ

El domingo 7 de agosto , dará comienzo el novenario en honor de Nuestra Señora de la Luz, Patrona de Avilés y Comarca, este año con el lema:

MARÍA, FUENTE de LUZ y de ESPERANZA

ORACIÓN

Señora nuestra, Santísima Virgen de la Luz, llena de gracia y misericordia, Madre de nuestro Señor y esperanza de los hombres, tú eres luz que disipa la sombra y la adversidad de nuestras vidas;
tú eres la dulzura que deleita al corazón
y eres la poderosa Madre en quien espero y confío.                                               
Tierna Señora mía Santísima de la Luz. , en este día acogeme por tuyo,
yo siempre estaré Señora, a tus santísimos pies;
yo daré a mi corazón la dicha de saludarte,
y yo renovaré el amor que desde hoy te ofrezco.

Madre y Señora, admite desde este momento mi persona
y dame en todo momento y situación tu protección,
aleja de mí todo peligro, guardarme, ampárame,
alúmbrame, compadécete de mí, y no permitas
que sea presa del pecado, líbrame, aléjame de males, enfermedades y enemigos.

Derrama sobre mí el bálsamo suavísimo de tu amor,
haz que en todos mis hechos y palabras
te bendiga y llame Madre de la Luz;
y haz que, llevándote siempre conmigo,
pueda corresponder a tu amor de Madre y a tus favores
con mi entrega, agradecimiento y adoración,
como un hijo lo hace con su amadísima madre.

¡Oh María!, Virgen bendita, las necesidades que tengo tú las sabes,  por ello te ruego de todo corazón: acógelas; por el amor de tu Hijo muy amado,
ruega por mí, mírame con compasión y ayúdame.

Nuestra Señora de la Luz,
te rogamos que con tu valioso poder de mediación
nos consigas lo que con esperanza solicitamos,
y le pidas a Dios, nuestro Señor,
que nos otorgue gozar de perpetua salud de alma y cuerpo,
nos libre de las tristezas de la vida presente
y disfrutemos de las alegrías eternas.

Amén.

Solemnidad de San Pedro y San Pablo

Hoy 29 de junio se celebra el Día de San Pedro y San Pablo, un santoral doble muy significativo en la tradición católica por su valor especial. Y es que ambos santos están considerados fundamentales para la posterior difusión de la doctrina católica en los inicios del cristianismo.

La Fiesta de San Pedro y San Pablo, cuyo nombre oficial es “Solemnidad conjunta de San Pedro y San Pablo”, es la conmemoración del martirio en Roma de los apóstoles Simón Pedro y Pablo de Tarso, celebrada el 29 de junio. Es una de las mayores celebraciones religiosas para los cristianos católicos.

La fecha, según la tradición, es el aniversario de sus muertes o del traslado de sus reliquias y en el Santoral católico, es celebrado como solemnidad.

San Pedro

Simón Pedro (Betsaida, finales del siglo I a. C.-Roma, c. 67), conocido también como San Pedro, Cefas o simplemente Pedro fue, de acuerdo con múltiples pasajes, uno de los discípulos más destacados de Jesús de Nazaret. Su nombre de nacimiento era Shimón bar Ioná y era pescador de oficio en el mar de Galilea. Por su seguimiento de Jesús, se constituyó en el apóstol más conocido y citado del Nuevo Testamento en general y de los cuatro Evangelios canónicos y los Hechos de los Apóstoles en particular, que lo presentan bajo muy variados aspectos. También es citado por San Pablo en sus epístolas, incluyendo la Epístola a los gálatas donde lo refiere como una de las tres columnas de la Iglesia de Jerusalén.

Figura de primer orden y de firme valor teológico en razón del ministerio que le confió el propio Jesucristo, es también conocido como el príncipe de los apóstoles y el primer Papa. Dado el prestigio del que gozó en la Iglesia primitiva, proliferaron también los «escritos apócrifos» centrados en su figura, como el Evangelio de Pedro, el Apocalipsis de Pedro, los Hechos de Pedro, los Hechos de Pedro y Pablo, entre otros. La Iglesia católica lo identifica a través de la sucesión apostólica como el primer papa, basándose, entre otros argumentos, en las palabras que le dirigió Jesús: «Tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi Iglesia, y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo».

La tradición católica narra que Pedro acabó sus días en Roma, donde fue obispo, y que allí murió martirizado bajo el mandato de Nerón en el Circo de la colina vaticana o en sus proximidades, sepultado a poca distancia del lugar de su martirio y que a principios del siglo IV el emperador Constantino I el Grande mandó construir una gran basílica sobre su sepultura. Se supone que murió crucificado, como Jesús, pero en posición invertida, cabeza abajo.

San Pablo

Pablo de Tarso, originalmente Saulo de Tarso o Saulo Pablo, también llamado San Pablo, nacido entre los años 5 y 10 d. C.,3 en Tarso de Cilicia (actual Turquía centro-meridional), es conocido como el Apóstol de los gentiles, el Apóstol de las naciones, o simplemente el Apóstol, y constituye una de las personalidades señeras del cristianismo primitivo. De sus epístolas auténticas surge que Pablo de Tarso reunió en su personalidad sus raíces judías, la gran influencia que sobre él tuvo la cultura helénica y su reconocida interacción con el Imperio romano.

Pablo no cambió su nombre al abrazar la fe en Jesucristo. Se constituyó en artífice de primer orden en la construcción y expansión del cristianismo en el Imperio romano, merced a su talento, a su convicción y a su carácter indiscutiblemente misionero. Pero al comienzo trabajó persiguiendo a los primeros cristianos, algo que según la tradición cristiana, puso fin el mismo Jesús. Según el libro de los Hechos de los Apóstoles, luego del martirio de Esteban, Saulo Pablo se dirigió a Damasco. Allí una visión le dejó ciego, recuperando la vista sólo tras su arrepentimiento y tras abrazar la fé cristiana.

Tras ser detenido y juzgado, apeló al César en calidad de ciudadano romano y fue ajusticiado. La tradición cristiana considera que fue muerto martirizado bajo el gobierno de Nerón entre los años 58 y 67 en Roma y que habría sido decapitado. Otra tradición señala que habría sido crucificado.

TRIDUO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

TRIDUO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

DÍAS: 22, 23 Y 24 DE JUNIO DE 2022

HORARIO: 19:00 H.  SANTO ROSARIO-SANTA MISA

Día primero: JESÚS NOS HABLA:

«Yo soy vuestro Señor y vosotros sois mi pueblo» Pero yo ejerzo mi dominio por medio de mi Corazón, de mi Amor.

Deseo ser entronizado, no sólo como dueño de vuestro hogar y corazones, sino también como vuestro hermano, como vuestro amigo.

Estaré con vosotros, lo mismo durante vuestras alegrías que cuando llegue algún sufrimiento.

Soy Jesús y quiero proteger vuestra familia frente a las fuerzas del maligno que intenta destruirla. Quiero que tanto mayores como niños, no caigan en la esclavitud del pecado, ni en las angustias del miedo, de la preocupación o la tristeza.

Por eso, estoy dispuesto a derramar sobre todos mi Espíritu, que os guiara, para que la alegría sea perfecta y nadie os las pueda arrebatar.

Pero yo no forzaré mi entrada en vuestra casa y menos en vuestros corazones. Espero ser invitado. Espero que me digáis: «¡Ven, Señor Jesús! Quédate con nosotros, que te necesitamos».

Si queréis que una imagen mía presida vuestro hogar, que sea para juntarse algunos momentos a rezar ante ella cada día; para hacer de la familia una iglesia doméstica, que irradie amor y colaboración de apostolado a favor de la Iglesia universal; para participar con más devoción y más frecuencia en la misa y en la Eucaristía; para conocer más y cumplir mejor el Evangelio; para crecer día a día en santidad.

Os ofrezco mi Corazón herido pero rebosante de perdón, amor, de vida que nunca terminará. ¡Espero vuestra respuesta!

Día segundo:

MIRA, ESTOY LLAMANDO A LA PUERTA (Ap 3,19-22)

«A los que Yo amo los reprendo y los corrijo. Sé ferviente y arrepiéntete. Estoy a la puerta llamando: si alguien oye y me abre, entraré y comeremos juntos. Al que salga vencedor lo sentaré en mi trono, junto a mí; lo mismo que Yo, cuando vencí, me senté en el trono de mi Padre, junto a Él. Quien tenga oídos, oiga lo que dice el Espíritu a las Iglesias».

Ante tanto amor como Jesús nos muestra, Él nos pide que le correspondamos, y esto lo hacemos sobre todo con la consagración.

«Con la consagración ofrecemos al Corazón de Jesús a nosotros y todas nuestras cosas, reconociéndolas recibidas de la eterna caridad de Dios» (Pío XI).

Es tratar de que todo lo que hacemos y vivimos, sufrimientos, alegrías, trabajos, inquietudes sirva al Señor para la redención del mundo.

Conlleva también que nuestra vida doméstica quiera ser reparación para el Corazón herido de Cristo sabiendo que “Dios nos ha amado y los hombres no le amamos, y porque el amor no correspondido merece todavía más respeto y exige por relación de justicia precisamente una reparación” (Haurietis Aquas -Pío XII) y que “la reparación es que los pecadores vuelvan al Señor tocados por su amor y vivan en adelante con más amor en compensación por su pecado” (Juan Pablo II en Paray le Monial). Todo esto vivido en absoluta confianza en Jesucristo, como dice Santa Teresita: “La confianza y nada más que la confianza, es lo que lleva al Amor”.

Y esto vivirlo cada instante de nuestra vida, cada latido de nuestro corazón y renovarlo con el ofrecimiento de obras cada mañana.

Día tercero:

VAMOS A TÚ DIVINO CORAZÓN

Yo vuelo a Ti, Sagrado Corazón de mi Salvador, porque tú eres mi refugio, mi única esperanza. Tú eres el remedio para todas mis miserias, mi consuelo en todas mis angustias, la reparación de todas mis infidelidades, el suplemento para todas mis deficiencias, la expiación por todos mis pecados, y la esperanza y fin de todas mis oraciones. Tú eres el único que nunca se cansa de mí y el único que puede soportar mis defectos, porque Tú me amas con un amor infinito.

Por lo tanto, Oh Dios mío, ten piedad de mí de acuerdo con tu gran misericordia, y haz de mí, y para mí, y en mí, lo que sea que Tú quieras, porque yo me entrego enteramente a Ti, Corazón divino, con la plena confianza de que Tú nunca me rechazarás.

Tú que invitas a todos los que están sobrecargados a que acudan a ti, permite que tu mano sanadora se pose sobre mí y me de la sanación del cuerpo y el alma. Toca mi alma con tu compasión por los demás. Toca mi corazón con tu coraje e infinito amor por todos. Toca mi mente con tu sabiduría, para que mi boca siempre proclame tu alabanza.

Enséñame, oh Sagrado Corazón de Jesús, a alcanzarte en mi necesidad, y ayúdame a guiar a otros hacia Ti con mi ejemplo. Sagrado Corazón de Jesús, fuente del divino amor y consuelo, tráeme salud en cuerpo y espíritu para que pueda servirte con todas mis fuerzas. Ven y toca suavemente esta vida que has creado, ahora y para siempre.