Nuevo Vicario de Avilés – Occidente

El Arzobispo de Oviedo, Mons. Jesús Sanz Montes, ha nombrado nuevo Vicario Episcopal de Avilés – Occidente al sacerdote D. Andrés Fernández Díaz. Con estos últimos nombramientos pasa a ser, además, párroco de la UP de Piedras Blancas. 

Nacido en Pola de Siero en 1973, fue ordenado sacerdote en el año 1999. Su primer destino transcurrió como Vicario Parroquial de San Martín de Sotrondio. Su labor pastoral ha transcurrido en parroquias de Pravia, Carballín, Lastres y Oviedo. Es licenciado en Derecho Canónico y Vicario Judicial Adjunto desde el año 2017. Su último destino ha sido la UP de La Asunción – San Juan XXIII en Gijón.  

Fuente: https://iglesiadeasturias.org/d-andres-fernandez-diaz-nuevo-vicario-episcopal-de-aviles-occidente/

Novena de Agosto a la Virgen de La Luz

Ya es agosto y la Virgen continúa a nuestro lado

Agosto suele ser un mes diferente. Para muchos es tiempo de vacaciones, de descanso, de reencontrarse con la familia, de disfrutar de un ritmo más pausado o, simplemente, de hacer aquello para lo que durante el año nunca encontramos un momento.

Y, precisamente cuando el ruido de cada día parece disminuir, es más fácil escuchar lo que de verdad importa.

Del 7 al 14 de agosto, la Ermita de la Virgen de la Luz volverá a abrir sus puertas para celebrar la Novena de Agosto. Una nueva oportunidad para acercarnos a nuestra Madre, agradecer, pedir, guardar silencio y dejarnos acompañar por quien nunca deja de velar por nosotros.

Porque las vacaciones no son unas vacaciones de Dios. Él sigue caminando a nuestro lado en cada momento de nuestra vida. También María continúa esperándonos con los brazos abiertos, como una madre que siempre se alegra cuando sus hijos vuelven a casa.

Quizá este verano sea un buen momento para regalarle un rato de nuestro tiempo. Sin prisas. Sin horarios imposibles. Sin el peso de las preocupaciones habituales. Simplemente acercarnos a la ermita, rezar un misterio del Rosario, participar en la Eucaristía o permanecer unos minutos en silencio delante de la Virgen.

La Novena no es solo una celebración. Es también un lugar de encuentro: con Dios, con María y con la comunidad. Cada tarde compartimos la fe, la oración y la alegría de sentirnos familia alrededor de nuestra Patrona.

Por eso queremos invitarte a participar. Tanto si eres un devoto habitual como si hace tiempo que no subes a la ermita. Tanto si estás de vacaciones en Avilés como si has regresado unos días a casa. Siempre hay un sitio para ti.

Que este agosto nos ayude a descansar el cuerpo, pero también el corazón.

La Virgen de la Luz nos espera. Y, como siempre, merece la pena subir hasta la ermita.

Un camino compartido hacia la casa de la Santina

Peregrinación a Covadonga: un camino compartido hacia la casa de la Santina

Las vacaciones son un tiempo para descansar, disfrutar de la familia y recargar fuerzas. Sin embargo, el Señor nunca deja de caminar con nosotros. Dios no entiende de vacaciones cuando se trata de acompañar, sostener y bendecir la vida de sus hijos. Por eso, también el verano puede convertirse en una magnífica oportunidad para vivir la fe de una manera diferente, compartiendo momentos de convivencia, oración y fraternidad.

Con este espíritu, la Unidad Pastoral Villalegre-La Luz participará, junto al resto de parroquias del Arciprestazgo de Avilés, en la tradicional Peregrinación a Covadonga con motivo de la Novena en honor de Nuestra Señora de Covadonga, que tendrá lugar el próximo lunes 31 de agosto.

Será una jornada para encontrarnos como comunidad cristiana, estrechar lazos entre parroquias, compartir la mesa y poner bajo la protección de la Santina nuestras familias, nuestros proyectos y las intenciones que cada uno lleva en el corazón.

Hablar de Covadonga es hablar de una parte muy profunda de la identidad de Asturias. Generaciones enteras han acudido hasta la Cueva para dar gracias, pedir ayuda o simplemente detenerse unos instantes ante la mirada maternal de la Virgen. La Santina ocupa un lugar privilegiado en el corazón de los asturianos y su festividad, celebrada cada 8 de septiembre, constituye uno de los momentos más significativos para nuestra tierra y para nuestra Iglesia diocesana.

La peregrinación comenzará con la salida en autobús desde Villalegre y La Luz a las 11:00 horas. Antes de participar en la Novena y en la Santa Misa en el Santuario de Covadonga, compartiremos la comida en el Restaurante El Bosque, en Cangas de Onís.

En el momento de realizar la inscripción será necesario elegir uno de los dos menús disponibles, para facilitar la organización del restaurante. Recordamos que el precio de la peregrinación es de 35 euros, incluyendo el desplazamiento y la comida.

Más allá del viaje, esta peregrinación es una invitación a caminar juntos. A descubrir que la fe se fortalece cuando se comparte, que la convivencia crea comunidad y que cada encuentro con María nos acerca un poco más a su Hijo.

Animamos a todos los fieles de nuestra Unidad Pastoral a participar en esta jornada. Será una ocasión privilegiada para vivir un día de fraternidad, oración y alegría junto al resto de comunidades del Arciprestazgo de Avilés, confiando a Nuestra Señora de Covadonga nuestras preocupaciones, nuestras esperanzas y el futuro de nuestras parroquias.

¡Nos vemos en Covadonga! Bajo la mirada de la Santina, siempre encontramos un hogar al que volver.

San Pedro y San Pablo: dos columnas de la Iglesia, un mismo anuncio de esperanza

Cada 29 de junio la Iglesia celebra con gran solemnidad la festividad de los santos apóstoles Pedro y Pablo, dos hombres muy distintos entre sí, pero unidos por una misma llamada: entregar su vida por Cristo y anunciar el Evangelio hasta el final.

Nuestra Unidad Pastoral también quiso unirse a esta celebración. La comunidad parroquial de San Pablo de La Luz conmemoró ayer, en la Eucaristía dominical, la solemnidad de su santo titular, dando gracias a Dios por el testimonio de quien, tras su encuentro con Cristo, pasó de ser perseguidor de los cristianos a convertirse en uno de los mayores evangelizadores de la historia de la Iglesia.

San Pablo nos recuerda que Dios nunca deja de confiar en la persona. Él conoció el error, la duda y el cambio radical de vida. Su encuentro con Jesús en el camino de Damasco transformó por completo su corazón y le hizo comprender que el amor de Dios siempre es capaz de abrir un nuevo horizonte. Desde entonces recorrió innumerables caminos, afrontó persecuciones, cárceles, naufragios y dificultades de toda clase sin perder nunca la alegría de anunciar a Cristo.

Su vida sigue siendo profundamente actual. En un mundo que con frecuencia nos invita al desánimo, al individualismo o a vivir la fe de manera discreta, San Pablo nos anima a no tener miedo de dar testimonio de aquello en lo que creemos. Nos enseña que la fe no es una costumbre heredada, sino un encuentro personal con Jesucristo que transforma la vida y nos impulsa a salir al encuentro de los demás.

Junto a él celebramos también a San Pedro, el apóstol al que Jesús confió el cuidado de su Iglesia. Pedro nos enseña que la santidad no consiste en no caer nunca, sino en dejarse levantar por el Señor una y otra vez. Sus negaciones no fueron el final de su historia; fueron el comienzo de una confianza aún más profunda en la misericordia de Dios.

Pedro nos habla de la fidelidad. Pablo, del ardor misionero. Uno representa la firmeza de la roca sobre la que Cristo edificó su Iglesia; el otro, el impulso evangelizador que llevó el Evangelio hasta los confines del mundo. Juntos nos recuerdan que la Iglesia necesita raíces profundas y, al mismo tiempo, alas para salir al encuentro de todos.

Nuestros santos no pertenecen únicamente al pasado. Son hombres y mujeres cuya vida continúa iluminando nuestro presente. Nos muestran que también hoy es posible vivir con esperanza, mantener la fe en medio de las dificultades, servir con generosidad y descubrir que el amor de Cristo es siempre más fuerte que cualquier miedo.

Que San Pablo, patrono de nuestra parroquia de La Luz, interceda por toda nuestra comunidad para que nunca perdamos la valentía de anunciar el Evangelio con nuestra vida. Y que, siguiendo el ejemplo de los santos Pedro y Pablo, caminemos siempre unidos en la fe, firmes en la esperanza y generosos en la caridad.

El Arciprestazgo de Siero visita a Nuestra Señora de La Luz

La Ermita de Nuestra Señora de La Luz recibía hoy la visita de un grupo de sacerdotes del Arciprestazgo de Siero, que quisieron acercarse hasta este lugar tan querido para nuestra comunidad parroquial y ponerse bajo la protección de la Virgen.

Más allá de la belleza del entorno o del valor histórico y devocional de nuestro santuario, este encuentro fue una oportunidad para compartir algo igualmente importante: el tiempo. Tiempo para la oración, para el diálogo sereno, para compartir inquietudes y esperanzas nacidas del ministerio sacerdotal. Tiempo también para compartir la mesa y fortalecer los lazos de fraternidad que unen a quienes han sido llamados a servir al Pueblo de Dios desde distintas comunidades.

En una sociedad que con frecuencia nos invita al individualismo, encuentros como este nos recuerdan la importancia de caminar juntos. La Iglesia nace y crece en comunión. Desde la familia, primera Iglesia doméstica donde se aprende a amar y a creer, hasta las parroquias, arciprestazgos, diócesis y la propia Iglesia universal, todos formamos parte de una misma familia reunida en torno a Cristo.

La fraternidad sacerdotal es un regalo para toda la Iglesia. Cuando los sacerdotes encuentran espacios para compartir la vida, escucharse mutuamente, sostenerse en las dificultades y alegrarse por los frutos de su trabajo pastoral, toda la comunidad cristiana se ve fortalecida.

Nuestro párroco, D. Sergio Santa, tuvo la alegría de acompañar a los sacerdotes durante esta visita y quiso agradecerles especialmente su presencia, así como el cariño mostrado hacia nuestra querida Virgen de La Luz.

Desde la Unidad Pastoral Villalegre-La Luz nos unimos a ellos en la oración, pidiendo al Señor que bendiga abundantemente su ministerio y sostenga sus esfuerzos cotidianos al servicio del Evangelio. Rezamos también por todos nuestros sacerdotes, para que nunca les falte la fortaleza, la esperanza y la alegría necesarias para seguir anunciando a Cristo en medio de nuestro tiempo.

Que Nuestra Señora de La Luz, Madre de la Iglesia y estrella que guía nuestro camino, acompañe a todos ellos, aliente sus desvelos y les conceda abundantes frutos en la misión que cada día desempeñan al servicio de Dios y de sus hermanos.