
La novena supera ya su ecuador en nuestra ermita
Cuando ya hemos superado ampliamente el ecuador de la novena en honor a María Santísima de La Luz, Reina de la Paz, nuestra ermita continúa llenándose cada tarde de oración, encuentro y devoción sencilla de tantos fieles que vuelven una vez más a los pies de la Virgen. Días intensos en los que María sigue reuniendo a su pueblo y recordándonos que siempre conduce a Cristo, fuente de la verdadera paz.
A lo largo de estos primeros días, las distintas reflexiones compartidas por sacerdotes y diáconos de nuestra diócesis nos han ayudado a profundizar en tantas inquietudes y necesidades del mundo actual, siempre bajo la mirada cercana de María.
Primer día
D. Vicente Pañeda, párroco de la Unidad Pastoral de Piedras Blancas, nos hablaba sobre las dificultades de hoy en día, como el desánimo y la superficialidad, recordándonos que:
“María se nos presenta como una referencia de fe que nos puede ayudar a crecer, a remar aunque sea contracorriente, y romper esas ataduras para hacernos personas libres, como dice el libro sagrado”.
Segundo día
El diácono D. José Luis García, adscrito a la Unidad Pastoral de Posada de Llanera, nos invitó, en medio de un mundo marcado tantas veces por el enfrentamiento, a:
“invocar a María, reina de la paz, que me lleve a tener la capacidad de mirar a los demás como hermanos, como iguales, y favorecer el diálogo antes del enfrentamiento”.
Tercer día
El diácono D. Juan Antonio Blanco, adscrito a la Unidad Pastoral de Luanco, nos recordaba cómo la oración sencilla del Rosario sigue siendo camino de paz y encuentro con Dios:
“Con el rezo del santo rosario, invocamos a la intercesión de María ante su Hijo para que nos conceda esa paz interior que podemos transformar nosotros en amor”.
Cuarto día
D. Fermín Riaño, sacerdote y párroco de la Unidad Pastoral de Pola de Siero, tras treinta años de misión en Tailandia, nos dejaba una hermosa reflexión mariana:
“Como los magos, quien se llega y acerca a los pies de María, encuentra al Príncipe de la Paz”.
Quinto día
El diácono D. Artemio Grande, administrador parroquial de la Unidad Pastoral de Caces, nos recordaba que no existe advocación de la Virgen que no sea bella, porque todas reflejan el amor y la ternura de María hacia sus hijos. En su reflexión nos preguntaba:
“¿Quién es ese alguien que ha puesto dentro de nosotros estos deseos de estar bien, estos deseos de verdad, de bondad, de felicidad, de paz?”.
Y señalaba cómo Dios mismo respondió a esos anhelos enviándonos a su Hijo a través de una mujer, María:
“Convirtiéndola también a ella en respuesta con su propia vida y ejemplo”.
Cada jornada de esta novena está siendo una oportunidad para detenernos, rezar y dejarnos mirar por María. Porque en tiempos de incertidumbre, cansancio y ruido, la Virgen de La Luz continúa siendo faro, consuelo y camino seguro hacia su Hijo.