Adviento, un camino a la esperanza, la paz, la alegría y el amor.

Adviento, un camino a la esperanza, la paz, la alegría y el amor.

El domingo 30 de noviembre de 2025 comienza el nuevo año litúrgico con el inicio del Adviento. Este tiempo litúrgico, que nos llevará hasta el 24 de diciembre, es el anuncio de la venida del Salvador. El Adviento nos renueva cada año y nos introduce en la Navidad y en su Misterio. El Adviento, en los tiempos que vivimos, se hace especialmente imprescindible porque es un momento de espera y esperanza, de reflexión y de conversión, de sembrar para luego recoger buenos frutos. Una preparación a una vida nueva.

Los elementos de la Corona de Adviento:

El círculo representa el ciclo interrumpido de las estaciones. Es un símbolo del amor infinito del Señor.

Las ramas verdes perennes. En pleno invierno, la naturaleza desvanece sus colores, pero resplandece con sus plantas siempre verdes, que no se marchitan. Por ello, la corona está hecha de ramas de pino y abeto para recordarnos la vitalidad y la esperanza.

Las cuatro velas la permanencia de la luz en medio de la oscuridad de este tiempo. Pueden ser cuatro velas blancas/rojas, pero si se quiere seguir el tiempo litúrgico, las dos primeras deben ser de color violeta y la tercera de color rosa, como las vestimentas de los sacerdotes. El color violeta recuerda el significado original y más profundo del Adviento, que originalmente consistía en prepararse para la Navidad mediante el ayuno y la penitencia, mientras que el rosa alude a la alegría y el blanco a la pureza absoluta de Jesús, la luz del mundo.

Significado de cada una de las velas

La primera vela es de la esperanza, llamada «del Profeta», porque recuerda las profecías sobre la venida del Mesías.  Es aún una pequeña luz, pero ya arde con la «más pequeña de las virtudes, pero la más fuerte», como definió el Papa Francisco la esperanza (Ángelus, 15 de noviembre de 2015), oculta, pero tenaz y paciente.  Nos da la certeza de que la oscuridad desaparecerá en la luz.

La segunda vela. La vela de la Paz. Encendiendo esta segunda vela queremos expresar nuestro deseo de prepararte el camino en medio de nuestros desiertos, de allanad una calzada para que puedas llegar a nosotros. Deja que esta luz ilumine nuestras vidas para que podamos otear tu promesa, esos cielos nuevos y esa tierra nueva para hacerlos posibles a todos nuestras hermanas y hermanos.

La tercera vela. La vela de la Alegría, la «Vela del Pastor». A medida que nos acercamos al día de Navidad, nuestra alegría crece más y más. Nos transporta a la alegre espera de los pastores que viajaron para ver a Jesús en Belén, incluso antes que los magos. En este tercer domingo de Adviento, que la Iglesia llama «Domingo de Gaudete», que significa alegría o alabanza, encendemos la vela y nos alegramos como los pastores.

La cuarta vela. La vela de los ángeles y el amor. Ilumina nuestros corazones para que veamos con mayor claridad la llegada del Salvador. Ya estamos en el último tramo de nuestro recorrido hacia el Señor que viene. Nos hemos preparado acogiendo, promoviendo y protegiendo a nuestras hermanas y hermanos más necesitados.

Adviento

 

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