25 de Julio, Festividad de Santiago Apóstol. » Conciencia de Peregrino»

Santiago el Mayor, Apóstol. 

Discípulo de Jesús, protector de peregrinos y soldados, evangelizador de España. En la representación iconográfica es representado con el bastón del peregrino y el rótulo del Evangelio en la mano. Desde la edad media, multitud de peregrinos recorren el Camino de Santiago que conduce a su sepulcro.

Bien conocida es la petición que le hace a Jesús la madre de Santiago y de Juan, Salomé, petición que aprovecha el Maestro para ponernos a todos en el lugar que nos corresponde, como lo hizo con los hijos de Zebedeo: «EL QUE QUIERA SER GRANDE ENTRE VOSOTROS, QUE SEA VUESTRO SERVIDOR, Y EL QUE QUIERA SER EL PRIMERO ENTRE VOSOTROS, QUE SEA ESCLAVO DE TODOS» (Mt 20, 26-27).

Curiosamente Santiago y Juan eran también llamados “hijos del trueno”, no sabemos si por su carácter, o por la reacción de su padre cuando hijos y mujer lo abandonan para seguir al Mesías, el caso es que, Santiago, que era muy cercanos a Jesús, escuchó de labios del Maestro, el lugar que tiene un cristiano, si verdaderamente estás cerca de Él. “SI TE SIENTES GRANDE, DEBES SER EL MEJOR DE LOS SERVIDORES, Y SI QUIERES SER EL PRIMERO, HAS DE SER ESCLAVO DEL ÚLTIMO”.

Pues así fue, Santiago entendió bien el mensaje, porque sería el primero de los apóstoles en ser martirizado, después de muchas penalidades y de una largo peregrinar por las tierras de Occidente, siendo España quien lo custodia en su último viaje hacia la morada de quien lo escogió.

Es este peregrinar lo que nos une a este apóstol de Jesús, por eso la vida de un cristiano, debe de ser más peregrino que turista, en un camino de fe, porque son los peregrinos los que con su humildad penitente dan el mejor de los testimonios, como lo hizo el apóstol Santiago, que después de estar en los momentos más importantes con Jesús, ya prometió beber de su mismo cáliz.

San Juan Pablo II lo dijo en la Homilía de Santiago de Compostela en el año 1982. “LA FE ES UN TESORO QUE LLEVAMOS EN VASOS DE BARRO, PARA QUE LA EXCELENCIA DEL PODER SEA DE DIOS Y NO PAREZCA NUESTRA”.

 

Lecturas del Santiago, apóstol

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