Alegría por un nuevo bautizado

El pasado día de la Octava de Pascua, en la fiesta de la Divina Misericordia, vivimos en nuestra parroquia del Sagrado Corazón de Villalegre un momento muy especial para toda la unidad: el bautizo del pequeño Ayrton. En medio de la alegría de la Pascua, celebramos juntos algo grande: la llegada de un nuevo hijo de Dios a nuestra comunidad.

La misa, presidida por nuestro párroco, Don Sergio, fue muy cercana y fácil de seguir. Durante la celebración, fue explicando paso a paso lo que íbamos viviendo, ayudándonos a entender mejor el significado del Bautismo.

Uno de los momentos más llamativos fue recordar cómo, antiguamente, a quienes no estaban bautizados se les recibía a la puerta de la iglesia. No podían entrar todavía, y por eso se les acogía fuera y se les invitaba a pasar. Es un gesto que hoy sigue teniendo mucho sentido: la Iglesia siempre es un lugar que acoge y abre sus puertas.

También descubrimos el significado de algunos signos. Por ejemplo, el óleo, con el que se unge al bautizado, nos lo explicó Don Sergio con una imagen muy visual: los gladiadores se cubrían con aceite para que el enemigo no pudiera agarrarlos bien. Así también nosotros, con la fuerza de Dios, estamos llamados a vivir con libertad y a no dejarnos vencer por el mal.

En este bautizo hubo un detalle especial: no se bendijo el agua, ya que Ayrton recibiría el agua bendita en la Vigilia Pascual, la celebración más importante del año. Esto nos ayudó a entender mejor que el Bautismo está profundamente unido a la Pascua, al paso de la muerte a la vida con Cristo.

Otro momento muy bonito fue el del cirio pascual. De esa llama, que representa a Cristo resucitado, se enciende la vela del bautizado. Es un gesto sencillo pero muy profundo: recibimos una luz que no es solo para nosotros, sino para iluminar también a los demás.

Este bautizo nos hace pensar en algo importante: la fe merece la pena vivirla desde pequeños. Cuando crece contigo, forma parte de tu vida de verdad, no como algo impuesto, sino como algo que se va descubriendo poco a poco, pudiendo desarrollarse a lo largo de toda la vida y siendo experimentada (insistimos, no impuesta) para poder llegar a ser aceptada libremente con la madurez de cada persona.

Como comunidad, no sólo acompañamos a Ayrton, a sus padres y padrinos en este día tan importante, sino que también nos miramos a nosotros mismos. Rezamos por él, por su familia y también por todos nosotros, para vivir de verdad como personas que creen, haciendo presente a Jesucristo resucitado en lo cotidiano.

Porque, al final, cada bautizo nos recuerda que la parroquia está viva, que seguimos caminando juntos y que cada nueva vida es una alegría que se comparte.

¡Bienvenido pequeño Ayrton!

Octava de Pascua: cuando la alegría no se acaba en un día

Octava de Pascua: cuando la alegría no se acaba en un día

Seguro que alguna vez has vivido algo tan bueno que no querías que terminara… Pues algo así pasa con la Pascua.

Celebramos que Jesús ha resucitado… y la Iglesia dice: esto es demasiado grande para sólo un día. Por eso existe la Octava de Pascua, una semana entera para seguir celebrando como si fuera el mismo Domingo de Resurrección.

Sí, has leído bien: ocho días viviendo la Pascua al máximo.

¿Qué significa esto?

Que durante toda esta semana la Iglesia nos invita a no bajar el ritmo:

  • Seguimos celebrando con alegría
  • Seguimos diciendo “Aleluya”
  • Seguimos escuchando cómo Jesús resucitado se encuentra con sus amigos

Porque la Resurrección no es un simple recuerdo… es algo que cambia todo.

Jesús está vivo (y eso va contigo)

A veces la fe puede parecer algo lejano o rutinario, pero la Pascua viene a romper eso. Nos recuerda algo muy concreto:

“¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado.” (Lc 24, 5-6)

Es como si Dios nos dijera: no te quedes en lo de siempre, en lo apagado, en lo sin vida… yo estoy vivo, y quiero darte vida.

¿Y esto qué tiene que ver conmigo?

Mucho más de lo que parece.

La Octava de Pascua es una invitación a vivir diferente durante estos días:

  • Con más esperanza, aunque haya problemas
  • Con más alegría, aunque no todo sea perfecto
  • Con más confianza, aunque no tengamos todo claro

Porque si Jesús ha vencido a la muerte… entonces nada está perdido.

Una semana para no pasar de largo

A veces vamos tan rápido que ni disfrutamos lo importante. La Iglesia, en cambio, nos dice: para, quédate aquí, celebra esto bien.

Así que esta semana puede ser un buen momento para algo sencillo:
sonreír más, dar gracias, acercarte a Dios… o simplemente recordar que no estás solo.

Porque la Pascua no es sólo una fiesta.
Es una noticia que sigue siendo verdad hoy:

Jesús vive… y eso lo cambia todo.

Monumentos de Jueves Santo de la Unidad Parroquial

¿Qué son los monumentos?

Después de la Misa del Jueves Santo, el primer día del Triduo Pascual, la Iglesia tiene como costumbre guardar al Santísimo Sacramento y hacer un monumento para resaltar la Eucaristía y exponerla de una manera solemne para la adoración de los fieles.

Además, en algunos países existe la devoción de visitar siete monumentos distintos durante la noche del Jueves Santo y la mañana del viernes, como un modo de acompañar al Señor en el que fue su recorrido previo a la Pasión.

¿Qué se puede hacer en cada monumento?

Es un tiempo de adoración y agradecimiento a Jesús, en el que podemos acompañarle en la Oración del Huerto la noche en que fue entregado. También es una oportunidad para agradecer a Jesús los dones de la Eucaristía y del sacerdocio, que instituyó aquella noche santa.

Los que visitamos los monumentos estamos también invitados a hacer una oración de reparación por el abandono con que frecuentemente se le deja en el Sagrario y la poca frecuencia a la Santa Misa y Comunión.

Se acompaña al Señor en la soledad y sufrimientos en el Huerto de Getsemaní, se recuerda los insultos que recibió en las casas de Anás, Caifás, Herodes, Pilato, en el Calvario y se le acompaña en el silencio del sepulcro.

 

Monumento en San Pablo de La Luz

Monumento en el Sagrado Corazón de Villalegre

Taller de Palmas en Catequesis

El pasado domingo, 22 de marzo, tuvo lugar el taller de palmas con los niños de catequesis de Comunión y Confirmación, una actividad muy esperada que nos permitió compartir un momento especial fuera de la dinámica habitual.

Acompañados por sus catequistas —María José, Vanesa, Javier e Inma—, los niños siguieron con entusiasmo las indicaciones de Adriana, quien nos propuso esta bonita iniciativa y a quien agradecemos enormemente su colaboración y dedicación.

También queremos destacar la ayuda de nuestros seminaristas, Daniel y Jorge, que no dudaron en ponerse manos a la obra para ayudar a los más pequeños en sus creaciones.

Fue una jornada llena de alegría, creatividad y compañerismo, que nos ayudó a reforzar el sentido de comunidad y a vivir de una forma más activa y cercana la preparación para la Semana Santa.

Al finalizar la misa, los niños quisieron tener un bonito gesto regalando algunas palmas a los integrantes del coro, en agradecimiento por su dedicación constante cada domingo, acompañándonos con sus oraciones hechas canción y, de algún modo, “apadrinando” nuestras celebraciones.

También entregamos dos palmas a nuestros seminaristas, para que se llevasen un trocito del cariño de los niños para estos días santos… y, por supuesto, a Don Sergio, cómo no, porque no es bueno cultivar la envidia… 😉

Esperamos que las familias hayan disfrutado de estas creaciones hechas con tanta ilusión, y que algún padrino/madrina tenga la suerte de recibir este año una palma muy, muy especial.

Que la ilusión de nuestros niños nos recuerde la importancia de mirar otra Semana Santa, con ojos nuevos, como ellos lo hacen.

¡Feliz Domingo de Ramos!

Bendición en San Pablo a las 11:45

Bendición en el Sgdo Corazón a las 13:00

Horarios Semana Santa 2026

Caminar con Cristo en la Semana Santa

La Semana Santa es el corazón del año litúrgico. En estos días santos, la Iglesia nos invita a detenernos, a mirar hacia dentro y a volver a lo esencial: el amor de Cristo que se entrega por nosotros hasta el extremo.

No se trata sólo de recordar unos acontecimientos del pasado, sino de dejarnos tocar hoy por el misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor. Es un tiempo propicio para preguntarnos con sinceridad: ¿es Cristo verdaderamente el centro de mi vida?

San Pablo nos recuerda: “Todo lo considero pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor” (Flp 3,8). Estas palabras nos invitan a revisar nuestras prioridades, a soltar aquello que nos aleja de Dios y a poner nuestro corazón en Él.

Durante estos días, el Señor nos llama a abandonar el ego, a dejar atrás el orgullo que nos encierra en nosotros mismos, y a acoger un corazón nuevo, semejante al suyo: humilde, misericordioso y capaz de amar sin medida. Un corazón que reconoce sus errores, que pide perdón y que se deja reconstruir por la gracia.

La Cruz no es el final. En ella descubrimos un amor que no se rinde, que perdona siempre y que abre un camino de vida nueva. Por eso, la Semana Santa es también una oportunidad para reconciliarnos, para volver a Dios y para comenzar de nuevo.

El centro de todo: la Vigilia Pascual

El culmen de estos días santos es la Vigilia Pascual, la gran noche en la que celebramos la victoria de Cristo sobre la muerte. Este año, la celebraremos en el templo del Sagrado Corazón de Villalegre, donde juntos proclamaremos que la luz ha vencido a las tinieblas.

La Vigilia no es una celebración más: es la noche más importante del año, la noche en la que renovamos nuestra fe, en la que recordamos nuestro bautismo y en la que el Señor nos vuelve a decir que la vida tiene la última palabra.

Te invitamos especialmente a participar en esta celebración, a vivirla con profundidad, con fe y con el corazón abierto. Permite que Cristo resucitado ilumine tus sombras, sane tus heridas y te regale una vida nueva.

Una invitación personal

Desde la Unidad Parroquial de Villalegre – La Luz, queremos invitarte a participar en cada uno de los actos programados durante esta Semana Santa: celebraciones, confesiones y momentos de oración que nos ayudarán a recorrer este camino junto al Señor.

No te quedes fuera. El Señor pasa por tu vida y te llama por tu nombre. Esta Semana Santa puede ser un momento decisivo, un punto de inflexión, una oportunidad para volver a empezar.

Ven y verás.