
La Ermita de Nuestra Señora de La Luz recibía hoy la visita de un grupo de sacerdotes del Arciprestazgo de Siero, que quisieron acercarse hasta este lugar tan querido para nuestra comunidad parroquial y ponerse bajo la protección de la Virgen.
Más allá de la belleza del entorno o del valor histórico y devocional de nuestro santuario, este encuentro fue una oportunidad para compartir algo igualmente importante: el tiempo. Tiempo para la oración, para el diálogo sereno, para compartir inquietudes y esperanzas nacidas del ministerio sacerdotal. Tiempo también para compartir la mesa y fortalecer los lazos de fraternidad que unen a quienes han sido llamados a servir al Pueblo de Dios desde distintas comunidades.
En una sociedad que con frecuencia nos invita al individualismo, encuentros como este nos recuerdan la importancia de caminar juntos. La Iglesia nace y crece en comunión. Desde la familia, primera Iglesia doméstica donde se aprende a amar y a creer, hasta las parroquias, arciprestazgos, diócesis y la propia Iglesia universal, todos formamos parte de una misma familia reunida en torno a Cristo.
La fraternidad sacerdotal es un regalo para toda la Iglesia. Cuando los sacerdotes encuentran espacios para compartir la vida, escucharse mutuamente, sostenerse en las dificultades y alegrarse por los frutos de su trabajo pastoral, toda la comunidad cristiana se ve fortalecida.
Nuestro párroco, D. Sergio Santa, tuvo la alegría de acompañar a los sacerdotes durante esta visita y quiso agradecerles especialmente su presencia, así como el cariño mostrado hacia nuestra querida Virgen de La Luz.
Desde la Unidad Pastoral Villalegre-La Luz nos unimos a ellos en la oración, pidiendo al Señor que bendiga abundantemente su ministerio y sostenga sus esfuerzos cotidianos al servicio del Evangelio. Rezamos también por todos nuestros sacerdotes, para que nunca les falte la fortaleza, la esperanza y la alegría necesarias para seguir anunciando a Cristo en medio de nuestro tiempo.
Que Nuestra Señora de La Luz, Madre de la Iglesia y estrella que guía nuestro camino, acompañe a todos ellos, aliente sus desvelos y les conceda abundantes frutos en la misión que cada día desempeñan al servicio de Dios y de sus hermanos.