Trece niños reciben por primera vez a Jesús Eucaristía

La solemnidad de la Santísima Trinidad nos ha regalado este domingo 31 de mayo una jornada especialmente alegre para toda nuestra Unidad Pastoral de Villalegre-La Luz. Trece de nuestros niños han recibido por primera vez a Jesús Eucaristía, acompañados por sus familias, catequistas y por toda la comunidad parroquial.

Durante la celebración, nuestro párroco, D. Sergio Santa, acompañado por uno de nuestros seminaristas, Daniel, comenzó recordando algo fundamental: la importancia de cuidar el clima de oración dentro del templo. La casa de Dios es, ante todo, un lugar de encuentro con el Señor, de silencio y de oración. Es precisamente en ese silencio donde más dejamos actuar a Dios en nuestro corazón.

Un Dios que es comunión de amor

D. Sergio quiso detenerse también en la solemnidad que celebrábamos este domingo. La Santísima Trinidad nos recuerda que Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo: tres personas distintas y un solo Dios verdadero.

Compartió cómo esta verdad, aprendida desde niño en el Catecismo, ha acompañado toda su vida. Un Dios Padre que nos ama profundamente; un Dios Hijo que nos conduce al conocimiento del Padre y camina a nuestro lado; y un Espíritu Santo que guía a la Iglesia, nos convoca a la celebración de la fe y acompaña toda nuestra existencia.

Además, destacó una idea esencial para comprender nuestra fe: los cristianos no creemos en un Dios distante o encerrado en sí mismo, sino en un Dios que es comunión, amor, entrega y diálogo eterno. Un Dios que sale constantemente al encuentro del hombre.

La Primera Comunión es el comienzo

Dirigiéndose especialmente a los niños y a sus familias, recordó que se llama Primera Comunión porque todos esperamos, deseamos y anhelamos que después vengan muchas más.

Del mismo modo que el sacramento de la Penitencia no está pensado para celebrarse una sola vez, también la Eucaristía está llamada a acompañar toda la vida cristiana. Por ello, animó a los padres a seguir cultivando la fe en familia y a mantener viva la ilusión que hoy todos compartían.

La comunión, explicó, es hacerse uno con Cristo. Dios, en su infinita misericordia, ha querido hacerse alimento para nosotros. Se entrega totalmente y se deja recibir para que podamos unirnos a Él de una manera única y profunda. Un privilegio inmenso que a veces corremos el riesgo de olvidar o descuidar a la hora de recibirle.

Que hoy no sea un adiós

Al finalizar la homilía, D. Sergio pidió la bendición de Dios para estos niños, para que sigan siendo grandes amigos de Jesús y para que nunca dejen de caminar junto a Él.

Deseó que esta celebración no sea una despedida, sino el inicio de una relación cada vez más profunda con Cristo, encontrándonos cada domingo en la Eucaristía y continuando más adelante el camino de la fe en la preparación para el sacramento de la Confirmación.

La acción de gracias de los padres

Uno de los momentos más emotivos de la celebración fue la acción de gracias pronunciada por uno de los padres de los niños que hoy recibieron por primera vez a Jesús Eucaristía.

En ella dieron gracias a Dios por estos hijos que, como fruto de su amor, les ha entregado y confiado para educar y acompañar en el camino de la vida. Con emoción reconocieron que hoy los presentan ante el Señor como pequeños cristianos que han dado un paso más en su crecimiento humano y espiritual.

Recordaron también la gran responsabilidad que supone cuidar no sólo de su bienestar material, sino también de su alma, ayudándoles a descubrir a Jesús, a amar la Iglesia y a crecer como cristianos auténticos.

Desde la parroquia nos sentimos profundamente agradecidos por la confianza que las familias depositan en nuestra comunidad. Compartimos con ellas la alegría de este día y renovamos nuestro compromiso de seguir acompañando a estos niños en su camino de fe, con la ayuda de Dios y la colaboración de todos.

Con esperanza seguimos sembrando, convencidos de que el Señor continúa haciendo crecer en sus corazones la semilla que hoy celebramos.

Gracias a quienes entregan su tiempo

Nuestro párroco tuvo también palabras de agradecimiento para los catequistas y, de manera especial, para María José y Vanesa.

Esta última concluye ahora su etapa como catequista para emprender nuevos proyectos. Queremos agradecerle de corazón estos tres años de entrega generosa al servicio de nuestra comunidad. Han sido años de compromiso, dedicación y servicio, tiempo que podría haber empleado en muchas otras tareas, pero que eligió ofrecer para acompañar y formar a nuestros niños en la fe.

Nuestro agradecimiento se extiende igualmente a todos los catequistas que, de forma silenciosa y gratuita, renuncian a parte de su tiempo para ayudar a crecer a nuestra comunidad parroquial.

Nuestra enhorabuena

Como recuerdo de esta jornada tan especial, los niños recibieron también un obsequio de la parroquia.

A todos ellos, y a sus familias, les transmitimos nuestra más sincera enhorabuena. Rezamos para que la fe que hoy ha dado un paso más siga creciendo y madurando con el apoyo de sus hogares, de sus catequistas y de toda la comunidad cristiana.

Que Jesús Eucaristía ocupe siempre un lugar central en sus vidas y que esta Primera Comunión sea verdaderamente la primera de muchas más.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *