Celebración de Todos los Santos y Fieles Difuntos 2025

Celebración de Todos los Santos y Fieles Difuntos 2025

La Unidad Pastoral de Villalegre- la Luz celebra unida a la Iglesia Universal la solemnidad de Todos los Santos el día uno de noviembre al día siguiente, dos de noviembre, la conmemoración de los Fieles Difuntos. Son dos celebraciones que tienen un punto de unión, la fe en la vida venidera. Pero no debemos confundir ambas celebraciones. La tradicional y loable costumbre de visitar los cementerios el día primero de noviembre puede vestir de luto y sobriedad la solemnidad de Todos los Santos, que en realidad es un día de gran alegría para la Iglesia.

El día de Todos los Santos pone ante nuestra mirada creyente a todos aquellos que han alcanzado la plenitud de su vocación cristiana, esto es, la unión con Dios. Nos hace recordar que todos estamos llamados a gozar un día y en plenitud del cielo, formando parte de esa muchedumbre inmensa que nadie puede contar, de todas la naciones, razas, pueblos y lenguas (Cfr. Ap 7, 2-4, 9-14). Hacía esa patria celestial nos encaminamos alegres. Para nosotros contemplar con mirada de fe a tantos cristianos anónimos que ya están en el cielo, se convierte en un estímulo.

El día de la conmemoración de los Fieles Difuntos nos lleva a recordar a aquellos que ya han dejado este mundo, a los que nos han precedido con el signo de la fe y duermen en la esperanza de la resurrección, y a todos los difuntos desde el origen del mundo y cuya fe solo Dios conoce. Frente a la certeza de la presencia en el cielo de los Santos, de los fieles difuntos no podemos afirmar lo mismo, solo nos cabe ofrecer sufragios y oraciones apelando a la misericordia de Dios en su favor para que una vez expiadas sus culpas pasen a la morada celestial.

 

Se trata de dos días importantes dentro del calendario litúrgico que han de ser contemplados por los fieles en todo su significado. Nos llenan de esperanza en la vida perdurable. La Iglesia que aún camina en la tierra «prolonga su vida» en sus santos y también en todos aquellos que por medio del servicio a la verdad y el amor se están preparando a esta vida de gozo pleno.

En resumen, el día uno de noviembre festejamos jubilosos la presencia en el Cielo de tantos hermanos nuestros que nos han precedido aquí en la tierra. Son aquellos que ya están con Cristo en la Gloria. La Iglesia peregrina en la tierra los contempla como modelos y los invoca como intercesores. Ellos mantienen nuestra esperanza de llegar a esa meta que ya ellos disfrutan. El día dos de noviembre recordamos a aquellos que ya han fallecido y de los que no podemos afirmar su presencia en el Cielo. La Iglesia intercede ante el Señor por cada uno de ellos, para que, purificados de todo pecado, puedan gozar de la patria celeste.

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