Prepararemos el corazón para recibir a Jesús
Nuestras casas se visten de fiesta, adornamos con guirnaldas, coronas, luces, árbol y el infaltable nacimiento.
Esos son solo algunos preparativos, pero, sin dudas, no son los centrales, sino más bien una manifestación externa de la preparación más importante: la de nuestro corazón para que, en él, el Niño Jesús pueda encontrar cobijo seguro y cálido
“La Navidad es lo que nosotros hacemos de ella. A pesar de todas las distracciones, podemos asegurarnos de que Cristo sea el centro de nuestra celebración. Si no lo hemos hecho ya, podemos establecer tradiciones navideñas para nosotros y para nuestra familia que nos ayuden a captar y mantener el Espíritu de Cristo”.
«Pidamos al Señor la gracia especial de vivir en esta ocasión la espera del Señor que viene como esperaba la Virgen María el nacimiento de su Niño Jesús. Ella, con su ejemplo y sus palabras, nos puede ayudar a introducirnos en el misterio revelado en Navidad».
Que podamos prepararnos con esa sencillez, alegría y humildad, sin olvidar quién es el protagonista de tanta fiesta. Que Dios encuentre esta Navidad nuestros corazones especialmente encendidos de amor.
¡Muy feliz y Santa Navidad! El 24 tenemos una cita a la que no podemos faltar. Nos encontramos todos en el pesebre de Belén.

