Eres una pieza importante para Dios: comenzamos un nuevo curso de catequesis

¡Ya estamos de vuelta! Este domingo hemos comenzado el curso de Catequesis 2026/2027 en nuestra Unidad Pastoral y, nada más llegar, el mural de la entrada nos propone una idea que queremos que nos acompañe durante los próximos meses:

«Eres una pieza importante para Dios».

En el centro, un gran corazón todavía por completar. A su alrededor, piezas diferentes que esperan encontrar su lugar. Y quizá esa imagen explique bastante bien qué queremos ser como comunidad.

Porque para Dios ninguno somos una pieza de relleno. Cada niño, cada joven, cada familia, cada catequista… todos tenemos nuestro lugar. Somos diferentes, tenemos distintas capacidades, historias y maneras de ser, pero todos somos importantes y todos tenemos algo que aportar. Y cuando una pieza falta, el dibujo ya no está completo.

Comenzamos este curso dando gracias a Dios por todos los niños y catequistas que se incorporan por primera vez. ¡Bienvenidos! Esperamos que muy pronto sintáis esta comunidad también como vuestra.

Y qué alegría volver a encontrarnos con esas otras caras que ya forman parte de nuestra pequeña familia de los domingos. Niños a los que hemos visto crecer, familias con las que hemos compartido Eucaristías, catequesis, celebraciones, nervios, risas y muchos momentos durante los últimos cursos.

Una familia que sigue creciendo

Este año continúan acompañándonos nuestros seminaristas Jorge y Daniel. Como recordaréis, ambos estudian en nuestro Seminario de Oviedo, aunque pertenecen a la vecina Diócesis de Santander, y compaginan sus estudios con la encomienda pastoral que desarrollan entre nosotros. Nos alegra muchísimo poder seguir compartiendo camino con ellos un curso más.

También damos una bienvenida muy especial a las nuevas catequistas que se incorporan este año: Olaya, que acompañará a otro grupo de 2.º; Pili, que estará con 3.º; y Susana, que se encargará de la etapa de Perseverancia e inicio de Confirmación.

Continúan, por supuesto, nuestra incansable María José, nuevamente con 2.º de Comunión, e Inma, que este año recibe a los pequeños que comienzan 1.º y dan sus primeros pasos en este camino.

Gracias a todas por decir sí. Ser catequista es regalar tiempo, preparar, escuchar, tener paciencia y, sobre todo, intentar que otro pueda conocer un poquito mejor a Jesús.

Nos hace también especial ilusión el grupo de chicos que este curso se prepara para recibir el sacramento de la Confirmación. Pero hay otra imagen que nos alegra todavía más: seguir encontrándonos los domingos con jóvenes que ya se han confirmado, tanto este año como en cursos anteriores.

Verlos quedarse, sentirse parte de la parroquia y echar una mano con los pequeños o allí donde haga falta es quizá uno de los frutos más bonitos que podemos pedir a la catequesis. Porque recibir un sacramento no significa terminar el camino. Significa seguir creciendo y descubrir que también nosotros somos necesarios para los demás.

Completemos juntos el corazón

Y volvemos a nuestro mural.

Durante este curso iremos descubriendo qué significa realmente ser una pieza importante para Dios. Pero ese corazón no lo completarán solamente los niños.

Necesitamos a las familias. Necesitamos a los catequistas. Necesitamos a nuestros jóvenes, seminaristas y sacerdote. Nos necesitamos unos a otros y, sobre todo, necesitamos a Dios.

Por eso pedimos al Señor que este nuevo curso sepamos trabajar juntos para hacer más fuerte la fe de nuestros niños y jóvenes.

Habrá semanas más fáciles y otras en las que aparecerán el cansancio, los estudios, los partidos, los cumpleaños, los planes y mil cosas más. Alguna vez tendremos que faltar y tampoco pasa nada. Pero intentemos perseverar en la catequesis y también en nuestro encuentro dominical con Jesús.

Que cuando tengamos que hacer hueco en nuestras agendas, la Misa no sea siempre lo primero de lo que nos desprendamos.

Cada domingo Jesús vuelve a invitarnos. Tiene preparada su mesa y solamente espera encontrarnos allí, ocupando nuestro sitio. Como hacemos en cualquier familia cuando nos reunimos alrededor de una mesa para hablar, celebrar, compartir las alegrías y acompañarnos cuando las cosas no van tan bien.

Seamos generosos respondiendo a esa invitación.

Comenzamos un curso nuevo. Tenemos mucho por aprender, mucho por compartir y seguramente también mucho por mejorar.

Pero el corazón está preparado y hay sitio para todos.

Familias, niños, jóvenes, catequistas, seminaristas y sacerdote: pongamos cada uno nuestra pieza. Con la ayuda de Dios, hagamos de este curso una oportunidad para crecer juntos en la fe y ser cada día un poquito más familia.

¡Bienvenidos al curso 2026/2027!

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