Este viernes, 11 de septiembre, el Real Avilés, junto a su capellán D Alfonso Abel Vázquez (párroco de Ujo), volvió a acercarse hasta la ermita de Nuestra Señora de La Luz para realizar su tradicional ofrenda a la Virgen.
Un gesto que se repite cada año y que forma ya parte de la historia y de las costumbres del club. Una visita especialmente ligada a nuestra ciudad y a un lugar muy querido por tantos avilesinos.
Las tradiciones tienen valor porque nos hablan de quienes estuvieron antes que nosotros y mantienen vivos los vínculos de una comunidad. Pero, para los cristianos, un gesto como este puede ser algo más que conservar una costumbre.
Acercarse a la Virgen, hacer una ofrenda o detenerse unos minutos ante ella puede ser también una manera sencilla de hacer sitio a Dios en nuestro camino. De poner ante Él aquello que somos y lo que vivimos: nuestros proyectos, el trabajo, las alegrías, las dificultades y también las ilusiones con las que comenzamos una nueva etapa.

La fe no pertenece únicamente al interior de un templo ni está separada de nuestra vida diaria. Se hace presente precisamente ahí: en lo que hacemos, en las personas con las que compartimos el camino y en esos pequeños gestos que nos recuerdan que no caminamos solos.
Por eso nos alegra recibir un año más al Real Avilés en la ermita de La Luz y que esta tradición siga llevando al equipo hasta los pies de nuestra Madre.
Que la Virgen de La Luz acompañe al club, a sus jugadores, trabajadores y aficionados durante esta nueva temporada y siga siendo para todos los avilesinos esa luz que nos conduce siempre hacia su Hijo.

Fotos de Mario Canteli en el artículo en prensa de La Nueva España:
Artículo en prensa de El Comercio:
