Via Crucis. Únenete a tu parroquia y haz con nosotros las “estaciones de la cruz”.

Santo Via Crucis

Miércoles 24 febrero 2021: 18:30 h Via Crucis- 19:00 h Santa Misa

Resto de los miércoles de Cuaresma:  19:00 h Via Crucis- 19:30 h Santa Misa

¿Qué es el viacrucis?

Es la meditación de los momentos y sufrimientos vividos por Jesús desde que fue hecho prisionero hasta su muerte en la cruz y posterior resurrección. Literalmente, Via Crucis significa «Camino de la Cruz». Al rezarlo, recordamos con amor y agradecimiento lo mucho que Jesús sufrió por salvarnos del pecado durante su pasión y muerte. Dicho camino se representa mediante imágenes de la Pasión que se llaman «estaciones». Te animarás a cargar con las cruces de cada día, si recuerdas con frecuencia las estaciones o pasos de Jesús hasta el Calvario.

VIA CRUCIS – ESTACIONES DE LA CRUZ
1.  Jesús es condenado a muerte.

  • Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
  • Sentenciado y no por un tribunal, sino por todos. Condenado por los mismos que le habían aclamado poco antes. Y El calla…

    • Nosotros huimos de ser reprochados. Y saltamos inmediatamente…
      Dame, Señor, imitarte, uniéndome a Ti por el   Silencio cuando alguien me haga sufrir. Yo lo merezco. ¡Ayúdame!.

    • Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.


2.  Jesús carga con la cruz.

  • Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
  • Que yo comprenda, Señor, el valor de la cruz, de mis pequeñas cruces de cada día, de mis achaques, de mis dolencias, de mi soledad.
    Dame convertir en ofrenda amorosa, en reparación por mi vida y en apostolado por mis hermanos, mi cruz de cada día.
  • Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.


3.  Jesús cae por primera vez.

  • Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
  • Tú caes, Señor, para redimirme. Para ayudarme a levantarme en mis caídas diarias, cuando después de haberme propuesto ser fiel, vuelvo a reincidir en mis defectos cotidianos. ¡Ayúdame a levantarme siempre y a seguir mi camino hacia Ti!
  • Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.


4.  Jesús encuentra a su Santísima Madre.

  • Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
  • Haz Señor, que me encuentre al lado de tu Madre en todos los momentos de mi vida. Con ella, apoyándome en su cariño maternal, tengo la seguridad de llegar a Ti en el último día de mi existencia.¡Ayúdame Madre!.
  • Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.


5.  Simón el Cirineo le ayuda a llevar la cruz.

  • Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
  • Cada uno de nosotros tenemos nuestra vocación, hemos venido al mundo para algo concreto, para realizarnos de una manera particular. ¿Cuál es la mía y cómo la llevo a cabo? Pero hay algo, Señor, que es misión mía y de todos: la de ser Cirineo de los demás, la de ayudar a todos.¿Cómo llevo adelante la realización de mi misión de Cirineo?.
  • Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.


6.  La Verónica limpia el rostro de Jesús.

  • Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

  • Es la mujer valiente, decidida, que se acerca a Ti cuando todos te abandonan. Yo, Señor, te abandono cuando me dejo llevar por el «qué dirán», del respeto humano, cuando no me atrevo a defender al prójimo ausente, cuando no me atrevo a replicar una broma que ridiculiza a los que tratan de acercarse a Ti. Y en tantas otras ocasiones. Ayúdame a no dejarme llevar por el respeto humano, por el «qué dirán».

  • Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.


7.  Jesús cae por segunda vez.

  • Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
  • Caes, Señor, por segunda vez. El Via Crucis nos señala tres caídas en tu caminar hacia el Calvario. Tal vez fueran más.
    Caes delante de todos… ¿Cuándo aprenderé yo a no temer el quedar mal ante los demás, por un error, por una equivocación?. ¿Cuándo aprenderé que también eso se puede convertir en ofrenda?
  • Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.


8.  Las mujeres de Jerusalén lloran por Jesús.

  • Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
  • Muchas veces, tendría yo que analizar la causa de mis lágrimas. Al menos, de mis pesares, de mis preocupaciones. Tal vez hay en ellos un fondo de orgullo, de amor propio mal entendido, de egoísmo, de envidia.
    Debería llorar por mi falta de correspondencia a tus innumerables beneficios de cada día, que me manifiestan, Señor, cuánto me quieres.
    Dame profunda gratitud y correspondencia a tu misericordia.
  • Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.


9.  Jesús cae por tercera vez

  • Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
  • Tercera caída. Más cerca de la Cruz. Más agotado, más falto de fuerzas. Caes desfallecido, Señor.
    Yo digo que me pesan los años, que no soy el de antes, que me siento incapaz.
    Dame, Señor, imitarte en esta tercera caída y haz que mi desfallecimiento sea beneficioso para otros, porque te lo doy a Ti para ellos.
  • Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.


10.Jesús es despojado de sus vestiduras.

  • Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
  • Arrancan tus vestiduras, adheridas a Ti por la sangre de tus heridas.
    A infinita distancia de tu dolor, yo he sentido, a veces, cómo algo se arrancaba dolorosamente de mí por la pérdida de mis seres queridos. Que yo sepa ofrecerte el recuerdo de las separaciones que me desgarraron, uniéndome a tu pasión y esforzándome en consolar a los que sufren, huyendo de mi propio egoísmo.
  • Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.


11.Jesús es clavado en la cruz.

  • Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
  • Señor, que yo disminuya mis limitaciones con mi esfuerzo y así pueda ayudar a mis hermanos. Y que cuando mi esfuerzo no consiga disminuirlas, me esfuerce en ofrecértelas también por ellos.
  • Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.


12.Jesús muere en la cruz.

  • Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
  • Te adoro, mi Señor, muerto en la Cruz por Salvarme. Te adoro y beso tus llagas, las heridas de los clavos, la lanzada del costado… ¡Gracias, Señor, gracias!
    Has muerto por salvarme, por salvarnos. Dame responder a tu amor con amor, cumplir tu Voluntad, trabajar por mi salvación, ayudado de tu gracia. Y dame trabajar con ahínco por la salvación de mis hermanos.
  • Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.


13.El cuerpo de Jesús es bajado de la cruz.

  • Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
  • Déjame estar a tu lado, Madre, especialmente en estos momentos de tu dolor incomparable. Déjame estar a tu lado. Más te pido: que hoy y siempre me tengas cerca de Ti y te compadezcas de mí.
    ¡Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía!
  • Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.


14.El cuerpo de Jesús es colocado en el sepulcro.

  • Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
  • Todo ha terminado. Pero no: después de la muerte, la Resurrección. Enséñame a ver lo transitorio y pasajero, a la luz de lo que perdura. Y que esa luz ilumine todos mis actos. Así sea.
  • Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

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