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Epifanía del Señor

« ¿Dónde está el Rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella y hemos venido a adorarlo» (Mt 2, 2).

La Epifanía esa gran fiesta en la que Jesús, el Hijo del Dios vivo, toma rostro de hombre en la tierra y se hace a conocer a todos los pueblos, es por ello que esta fiesta se celebra después de la Navidad.

Es un día en el que vamos al encuentro del Niño Jesús con inmensa alegría,  Él está en brazos de María, su Madre y le rendimos nuestra adoración como lo hicieron los Reyes Magos en su momento.

¿Qué nos enseña la visita de los Reyes Magos?

El Papa Francisco nos dijo*:

  • En esta fiesta de la Epifanía, que nos recuerda la manifestación de Jesús a la humanidad en el rostro de un Niño, sintamos cerca a los Magos, como sabios compañeros de camino
  • Su ejemplo nos anima a levantar los ojos a la estrella y a seguir los grandes deseos de nuestro corazón. Nos enseñan a no contentarnos con una vida mediocre, de “poco calado”, sino a dejarnos fascinar siempre por la bondad, la verdad, la belleza… por Dios, que es todo eso en modo siempre mayor. Y nos enseñan a no dejarnos engañar por las apariencias, por aquello que para el mundo es grande, sabio, poderoso. No nos podemos quedar ahí.
  • No podemos contentarnos con las apariencias, con la fachada. Tenemos que ir más allá, hacia Belén, allí donde en la sencillez de una casa de la periferia, entre una mamá y un papá llenos de amor y de fe, resplandece el Sol que nace de lo alto, el Rey del universo. A ejemplo de los Magos, con nuestras pequeñas luces buscamos la Luz

¿Qué representan los Reyes Magos?

Representan a todos los que buscamos, sin cansarnos, la luz de Dios, los que siguen sus señales y, cuando encuentran a Jesucristo, luz de la vida y las personas, le ofrecen con alegría todo lo que tienen, lo que esperan con el amor de la fe en Él

Los Reyes Magos tuvieron fe en Dios. Ellos creyeron aunque no veían ni entendían. Seguramente ellos se imaginaban encontrar al Niño  Dios en un palacio, lleno de riquezas pero  no fue así, lo encontraron en un humilde pesebre y aun así lo adoraron y le entregaron sus regalos. Nos enseñan la importancia de estar siempre pendientes de los signos de Dios para reconocerlos.

*Homilía del Papa Francisco en la misa de la Epifanía del Señor, 6 enero 2014

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