El Catequista: Entrevista al profesor Juan Carlos Carvajal en Esta Hora del Obispado de Oviedo

El pasado sábado, 1 de mayo, tuvo lugar en el Seminario Metropolitano la celebración del Día del Catequista, organizado por la Delegación Episcopal de Catequesis.

Entre los actos se ha contado con el  profesor Juan Carlos Carvajal, catedrático de Evangelización y Catequesis de la Universidad San Dámaso de Madrid.

La revista de la Iglesia de Asturias Esta Hora, ha realizado una entrevista al profesor Juan Carlos que por su interés insertamos en nuestra web.

En Esta Hora hemos hablado con el profesor Juan Carlos Carvajal, quien ha hecho las siguientes reflexiones:

El nuevo Directorio de Catequesis ha sido elaborado por el Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización. ¿Qué diferencias hay respecto de los anteriores?

El Directorio para la Catequesis fue publicado por el Consejo pontificio para la promoción para la nueva evangelización el pasado verano del 2020. 

Los signatarios, presidente y secretario del Consejo Pontificio, justificaron la publicación de este Directorio como un intento de inculturación de la catequesis. 

Dos son las referencias: por un lado, el intento de responder a una cultura digital marcada por la globalización, que tiene un alcance antropológico muy fuerte, y por otra parte la falta de sensibilidad religiosa y la falta de apertura a lo sagrado que tienen las generaciones más jóvenes. Bajo la luz del último magisterio, especialmente de la carta programática del Papa Francisco, Evangelii Gaudium, el dicasterio para el consejo de la Nueva Evangelización, a través de la consulta a diferentes expertos, centros académicos y también a las conferencias episcopales, ha proyectado un esfuerzo de renovación de la catequesis que venga a responder estos retos.

Ser catequista, ¿es una vocación? 

Ciertamente ser catequista es una vocación, que nace en el corazón de la Iglesia, porque no en vano es la Iglesia en su conjunto la que tiene la misión de transmitir la fe a todos los hombres, con independencia del pueblo al que pertenezca. 

De entre sus miembros, unos son llamados a participar del ministerio de la Palabra, para poder transmitir el Evangelio a todos aquellos que anhelan conocer a Cristo. El catequista está vocacionado para llevar la representación de Cristo Maestro. De hecho, es una participación en el Magisterio de Cristo, porque en realidad siempre que enseña a sus discípulos es Jesús Maestro, pero Jesús ha querido contar con discípulos suyos que vengan a visibilizar esa atención, ese cuidado, esa transmisión de la fe para que sus propios discípulos puedan participar de la relación filial que Él tiene con el Padre. Evidentemente, los catequistas no son catequistas por libre, sino que siempre pertenecen a una comunidad eclesial y prestan un servicio determinado para transmitir ese Evangelio para que transforme las conciencias y las vidas, y luego esos cristianos que se han iniciado en la fe se conviertan en fermento en medio del mundo.

Muchas veces, ante el ritmo de vida que llevamos, el catequista encuentra difícil incorporar la formación en su día a día. 

La vocación del catequista lleva antes a ser catequista que a hacer de catequista. Esto lo insiste el Papa Francisco a menudo. Es una vocación que configura la personalidad del cristiano, porque se identifica con Jesús Maestro, participa del Magisterio de Cristo. Por tanto, la mejor forma para que el catequista se forme como tal es su experiencia de fe, su relación con Cristo, una experiencia y una relación que le va identificando con Él y le va haciendo testigo del Evangelio ante aquellos a los cuales es enviado. 

Es fundamental que el catequista aprenda en sí mismo los caminos que ha seguido para vincularse a Jesús. Para que, a la luz de esa propia experiencia contrastada y fortalecida con la experiencia eclesial, formada en la propia comunidad más inmediata, luego en el arciprestazgo, en la vicaría e incluso la propia diócesis, ejercer ese Magisterio al servicio de las mociones que el espíritu realiza en aquellos a los cuales ha sido enviado. El catequista tiene que ser testigo y maestro, tiene que ser portador de la memoria de Dios y acompañante en la fe. Esos instrumentos los aprende en su propio ejercicio vital de la fe y en el ejercicio de la catequesis. 

En nuestra diócesis, este curso, cien adultos recibirán alguno de los sacramentos de la iniciación cristiana. ¿Cómo enfocar la catequesis para ellos?

Es interesante que cada vez más en las diócesis de España vaya habiendo adultos que se quieran iniciarse en la fe, que quieran ser cristianos. Todavía tenemos un instrumento prácticamente inédito en la mayoría de las pastorales de nuestras iglesias, que es el Ritual de la Iniciación Cristiana de Adultos. Que si bien se utiliza en estos procesos iniciáticos, muchas veces se usa de un modo parcial, a modo litúrgico ritual. Pero el RICA supone todo un proceso catequético, litúrgico y espiritual. Es preciso hacer el esfuerzo de extraer aquellos elementos catequéticos que progresivamente se han de presentar para que el proceso de conversión que están siguiendo aquellos que se inician, les permita reconocer la acción del espíritu que les lleva a identificarse con Cristo. Por tanto, el mayor recurso que se tiene es el RICA, pero conociéndolo en toda su amplitud y profundidad, extrayendo de él no sólo los ritos que hay que celebrar, sino también la catequesis y desde luego el proceso de conversión que supone, para que la iniciación sea verdaderamente una iniciación vital existencial. 

ACCEDE AQUI A LA WEB DEL OBISPADO DE OVIEDO

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.