Día de Hispanoamérica 2018

El próximo día 4 de marzo se celebra el Día de Hispanoamérica con el lema “Iglesias jóvenes, alegría y esperanza” , que esta relacionado con la preparación que está viviendo la Iglesia universal con motivo del próximo Sínodo Episcopal sobre “Los jóvenes, la fe y el acompañamiento vocacional” (octubre 2018). Este lema es una llamada a los jóvenes a salir para lanzarse sin miedo a la misión.

Cada año El Día de Hispanoamérica recuerda a los misioneros españoles en el continente americano e invita a colaborar con ellos a través de la oración y de la ayuda económica. El año pasado se recaudaron un total 64.101,12 euros, los datos por diócesis se pueden consultar en información documental. En este mismo apartado, se hacen públicos los datos de los 260 sacerdotes de la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana (OCSHA) por diócesis de origen y países de destino. La OCSHA ha sido y sigue siendo un servicio de la Iglesia en España para cooperar con otras Iglesias en América Latina en su consolidación como comunidades cristianas.
Como nos recuerda en su comunicado Marc Card. Ouellet Presidente Pontificia Comisión para América Latina
“La ocasión nos permite al mismo tiempo renovar el agradecimiento de todas las Iglesias que, a través de estos años de cooperación misionera, se han beneficiado de la generosidad de numerosas vocaciones de España que, incluso desde muy jóvenes, decidieron entregar sus vidas y ponerlas al servicio del anuncio evangélico en las jóvenes Iglesias de América Latina”.

Los jóvenes, protagonistas de un cambio
Resulta tremendamente esperanzador, en este sentido, que el Espíritu haya suscitado en nuestro tiempo numerosos grupos juveniles que, a través de parroquias, movimientos y numerosas asociaciones y nuevas comunidades constituyen una principal fuente de atracción hacia Cristo.
Finaliza Marc Card. Ouellet realizando una invitación y una oración a María Virgen.
Junto con el papa Francisco, renuevo mi invitación a todos los católicos de España, especialmente a los más jóvenes, a no dejarse robar la alegría y la esperanza que provienen de Cristo, y a sentirse destinatarios principales y directos de su Palabra de Verdad. Y al mismo tiempo los invito una vez más a renovar su vocación misionera. ¡El mundo necesita de su testimonio alegre y esperanzador! ¡La Iglesia necesita de su vitalidad y de su entusiasmo!

Que santa María Virgen, la primera y más joven discípula del Evangelio, guíe siempre nuestros pasos para renovar nuestra vocación de discípulos y apóstoles de Cristo en la Iglesia y en el mundo.

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