Corona de Adviento- Encendemos la primera vela

  • Primer Domingo: 1 de diciembre

El primer domingo nos orienta hacia la Venida del Señor al final de la historia. El mensaje es el de la vigilancia.

La vigilancia en espera de la venida del Señor. Durante esta primer semana las lecturas bíblicas y la predicación son una invitación con las palabras del Evangelio: “Velen y estén preparados, que no saben cuándo llegará el momento”. Es importante que, como familia nos hagamos un propósito que nos permita avanzar en el camino hacia la Navidad; ¿qué te parece si nos proponemos revisar nuestras relaciones familiares? Como resultado deberemos buscar el perdón de quienes hemos ofendido y darlo a quienes nos hayan ofendido para comenzar el Adviento viviendo en un ambiente de armonía y amor familiar. Desde luego, esto deberá ser extensivo también a los demás grupos de personas con los que nos relacionamos diariamente, como la escuela, el trabajo, los vecinos, etc. Esta semana, en familia al igual que en cada comunidad parroquial, encenderemos la primer vela de la Corona de Adviento, color morada, como signo de vigilancia y deseos de conversión.

ORACIÓN

Necesitamos, Señor, justo en estos momentos, escuchar palabras ilusionantes. Necesitamos escuchar palabras que animen nuestra esperanza. Necesitamos convencernos de que las promesas de los antiguos profetas han tenido su realización en Jesucristo, por quien tú has reconciliado todas las cosas. Gracias a ellas sabemos, esperamos, que la guerra y sus terribles secuelas no son la última palabra de la historia de los hombres. Que la paz no es un vago y vaporoso deseo de gente ingenua, utópica, que no tiene los pies en el suelo. Tu promesa nos hace descubrir que la paz es el destino de la humanidad, el estado natural de la naturaleza y el designio de Dios. Que los que pecan de falta de realismo son los que promueven la guerra, porque no confían en el hombre y sus recursos; porque no se atreven a hacer la experiencia de la no violencia; porque no son capaces de experimentar que al mal sólo se vence con el bien; a la injusticia, con el perdón; a la violencia, con la paz.

CANTO

Ven, ven, Señor, no tardes.
Ven, ven, que te esperamos.
Ven, ven, Señor, no tardes,
ven pronto, Señor.

El mundo muere de frío,
el alma perdió el calor,
los hombres no son hermanos,
el mundo no tiene amor.

Envuelto en sombría noche,
el mundo, sin paz, no ve;
buscando va una esperanza,
buscando, Señor, tu fe.

Al mundo les falta vida,
al mundo le falta luz,
al mundo le falta el cielo,
al mundo le faltas tú.

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