CARTA DE NUESTRO PÁRROCO POR NAVIDAD

CARTA DE NUESTRO PÁRROCO D. JOSÉ JUAN POR NAVIDAD

Me siento a escribir esta carta teniendo de fondo el sonido del sorteo de la Lotería, no porque mi corazón esté anclado en la suerte, sino porque es una tradición muy nuestra que es como el pistoletazo de entrada en la Navidad. En realidad a todos nos ha tocado el gordo de la lotería: somos amados de Dios. Cualquier ser humano por el hecho de serlo y estar dentro del sueño de Dios de acogernos en Jesús es amado de Dios, con ese amor fiel e inquebrantable podemos decir «le caemos bien a Dios». Eso es lo que los ángeles transmiten en la Navidad: «gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que son amados por Dios». A Dios le caemos divinamente.

Esperar, creer que es posible un mundo más justo y más humano, sin claudicar ante quienes proclaman con palabras o hechos que la humanidad no avanza, es hoy un signo evidente de Navidad entre nosotros. Resistir, permanecer, estar firmes en el trabajo y el esfuerzo de construir día a día, gesto a gesto, sin cansarse, esas parcelas de humanidad, esa «alternativa cristiana» al socorrido «bienestar» que está hecha de pobreza compartida, austeridad, ternura, acompañamiento, derroche de bondad, despliegue de creatividad, alegría, amor, entrega generosa ….. todo esto y mucho más con Dios en medio, Dios-con-nosotros, esto es Navidad.

Hemos atravesado juntos distintas olas de esta pandemia que nos ha asediado en la salud, en la vida laboral, en los medios de vida, en el compartir y vivencia de nuestros afectos y un largo etcétera. Hemos sido testigos de que en esos lugares de muerte ha habido también muchos signos elocuentes de amor y del mejor compartir cristiano, el sano interés por la vida del otro, la implicación en el batallar y salir juntos, los gestos sencillos del vivir cotidiano. Todo esto nos ha reconciliado con lo mejor del ser humano y que Dios ha puesto en cada uno de nuestros corazones. Estamos amenazados por esta sexta ola y sus consecuencias, pero no perdamos la esperanza, no nos dejemos robar la alegría. Cuidémonos y cuidemos de los demás, especialmente de los más vulnerables enfermos, ancianos, niños. No cabe la mera resignación. Todos tenemos algo que hacer para salir de todo esto con responsabilidad. Estamos llamados a entrar «rebuscando» en nuestro corazón, en nuestra Comunidad parroquial, en nuestra sociedad signos de vida, eso que más nos humaniza y yo diría más nos diviniza, nos hace acercarnos a la imagen y semejanza de Dios, a lo que Dios acogió al hacerse «uno de tantos» y poner su tienda entre nosotros. Dios está y nunca nos abandona. Dios está empeñado en hacerse humano.

En los Evangelios de la Infancia hay una reacción muy comunicativa, muy «sinodal»: vecinos que se encuentran, María que se pone en camino y visita a Isabel, los pastores que van, los Magos que vienen ….. Hay necesidad de comunicar algo increíble, pero cierto: que Dios está cerca. Tan cerca que «hasta lo puedo tocar». Y sus signos son muy sencillos, una mujer joven María que se abre al plan de Dios, un Niño envuelto en pañales, frágil, necesitado, un José que vive el estupor del misterio en silencio…. Los cristianos tenemos que estar, cada uno donde pueda, trabajando en el cambio de estructuras. Los pastores de Belén son gente que escucha rumor de ángeles, gente despierta en medio de la noche, capaz de escuchar la Buena Noticia y que luego son capaces de ponerse en movimiento y de reconocer señales. Es gente que cuando todo se tambalea, son capaces de descubrir en un Niño en pañales, en lo débil de este mundo, en lo no aparente que eso es una señal de Dios.

Nuestra Navidad, la Navidad de estas parroquias de Villalegre y la Luz tiene que ver con aquella primera Navidad en la que Dios se hizo frágil y necesitado y buscó la colaboración de todos. Quiso contar con la ayuda de María y de José. Ninguno de los dos tenía todas las claves ni dominaba la situación. Sólo dejaron su parte a Dios y ellos pusieron la suya, su seno María y todo su apoyo José. Y así se nos pide hoy a nosotros.

De corazón a todos os deseo una feliz y santa Navidad.

José Juan, párroco.

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