15 MARZO 2019 SEGUNDO VIERNES DE CUARESMA EN LA ERMITA: «La Cuaresma es un tiempo de penitencia».

La Cuaresma es un tiempo de penitencia

Una penitencia especialmente grata al Señor es aquella que recoge con verdadero amor las muestras de caridad y tiende a facilitar a otros el camino hacia Dios, haciéndoselo más amable.

El Señor nos pide que seamos motivo de alegría y luz para toda la Iglesia. Hagamos una penitencia discreta, pero alegre, inadvertida en medio del mundo, pero traducida en hechos concretos.

Jesús nos invita a ir más allá, a no conformarnos con la posición cómoda de mínimos. No pongamos freno a la acción del Espíritu Santo que quiere y necesita  hacer más en nosotros. Ayúdanos Jesús a darlo todo en este tiempo de crecimiento que es la Cuaresma.

Estar constantemente atentos y vigilantes a nosotros mismos a nuestra alma es el camino necesario, ineludible para poder llegar a vivir esta Cuaresma con sentimiento. Es el sendero del cual no podemos prescindir para tener bien dominada toda esa corriente que son los sentimientos, de manera que no perdamos nada de la riqueza que ella nos pueda aportar, pero tampoco nos dejemos arrastrar por la corriente, que a veces puede llevarnos lejos de Dios nuestro Señor.

Toda la Cuaresma, con su constante invitación a la penitencia, a la conversión, es un hermoso recordatorio de cómo Dios nuestro Señor nos quiere, a todos y cada uno de nosotros, plenamente santos, absolutamente santos. “Purifíquense de todas sus iniquidades, renueven su corazón y su espíritu, dice el Señor”.

Hagamos de la Cuaresma un camino de enriquecimiento, un camino de encuentro más profundo con Cristo, un camino en el que al final, la Cruz de Cristo haya tocado todos los resortes de nuestra personalidad.

ORACIÓN

Señor, durante esta Cuaresma y durante todo el año, ayúdame a ser agente de reconciliación fraterna, comenzando con mis propias relaciones, para que pueda ofrecerme yo mismo como hostia viva agradable a Ti.

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