12 ABRIL 2019 — VIERNES DE DOLORES — La fe tiene que convertirse en vida en mí

12 DE ABRIL DE 2019

VIERNES DE DOLORES

La fe tiene que convertirse en vida para mí

Viernes de Dolores. ¿Hasta qué punto dejamos que nuestra alma sea abrazada plenamente por Cristo? 

La fe tiene que convertirse en vida en mí. Creo que todos nosotros sí creemos que Jesucristo es el Hijo de Dios, Luz de Luz, pero la pregunta es: ¿lo vivimos? ¿Es mi fe capaz de tomar a Cristo en toda su dimensión? ¿O mi fe recorta a Cristo y se convierte en una especie de reductor de nuestro Señor, porque así la he acostumbrado, porque así la he vivido, porque así la he llevado? ¿O a la mejor es porque así me han educado y me da miedo abrirme a ese Cristo auténtico, pleno, al Cristo que se me ofrece como verdadero redentor de todas mis debilidades, de todas mis miserias?

Asimismo tenemos que aprender a confiar en el Señor cuando se nos persiga, o se mofen de nosotros a causa del Evangelio. “Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza; Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador 

Que la Pascua sea un auténtico encuentro con nuestro Señor. Que no sea simplemente unos ritos que celebramos por tradición, unas misas a las que vamos, unos actos litúrgicos que presenciamos. Que realmente la Pascua sea un encuentro con el Señor resucitado, glorioso, que a través de la Pasión, nos da la liberación, nos da la fe, nos da la entrega, nos da la totalidad y, sobre todo, nos da la salvación de nuestras debilidades.

ORACIÓN

Ven, Espíritu Santo, porque donde Tú estás hay libertad, verdad, humildad; hay comunión y esperanza, hay alegría y paz. Ven porque donde Tú estás está Cristo, ven para que no nos falten profetas y testigos, ven y enséñanos a orar, a decir «sí»; ven porque eres capaz de poner gozo secreto en medio del sufrimiento. Con tu fuerza levántame del suelo, quítame los miedos y haz que no abandone el Camino que me lleva a la Vida con mis hermanos. Amén».  

Señor, quiero darte gracias de todo corazón por los momentos que me regalas para estar en unión contigo. A Tú lado puedo sentirme como soy, sin ningún tipo de complejo, sin mascara, pues Tú me amas y me miras no solo como soy si n como un igual. A tu lado no me siento condenado, sino arropado tal y como soy, con mis fallos, mis heridas y con todos mis pecadora, también con mis ganas de amar y ser amado.

Señor, en tus manos pongo mi corazón con todos sus problemas y mis deseos, solo espero que me acojas con confianza mi suplica y que veles por mí en aquello que necesito para ser una persona merecedora de tu confianza.

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